El Árbol Genealógico
El árbol genealógico es un cuadro que expresa, bajo la forma de un árbol con sus ramificaciones, la filiación de los miembros de un mismo linaje o familia. Dicho de otro modo, no es más que un esquema que permite leer, de forma clara y comprensible, la composición de dicho linaje.
 Existen dos tipos de árbol genealógico:
 a) El árbol ascendente, que parte de una persona, enlazando con sus dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, etc., de forma simétrica, de muy fácil realización e interpretación, y que permite investigar un linaje "marcha atrás", hasta definir el árbol genealógico.
 b) El árbol descendente, que parte de un antepasado -que se representa en el tronco, cerca de las raíces-, y va dibujando -hacia arriba hasta llegar a las ramas más altas-, uno por uno, a todos los descendientes directos de esta persona. Por lo general, se va eliminando a quienes dejan de llevar el apellido, para mantener en el árbol a los que los transmiten a las generaciones futuras -esto puede parecer injusto en nuestros días, pero quien intente realizar semejante tarea comprenderá que, por razones de espacio, el árbol benealógico ha de limitarse a los portadores del apellido-. El árbol descendente es la más clara interpretación de lo que significa "linaje". Además es la única manera de justificar el "derecho" a utilizar como propio un escudo de armas o un título de nobleza; el de ese antepasado que figura a los pies del árbol.
 Durante mucho tiempo se ha asociado el uso de un escudo con un título de nobleza. Esto puede haber sido cierto en algunos países o regiones, pero no siempre. En Castilla, por poner un ejemplo, los reyes concedían escudo a los "hijosdalgos" -hidalgos-, por sus méritos en el campo de batalla, o por haber dado de comer a los caballeros que pasaban por su hacienda, o por haber defendido una frontera.... No era necesario ser noble para tener escudo. En otros lugares de Europa central, los campesinos terminaban convirtiendo los símbolos de "marcar el ganado" en escudos heráldicos perfectamente reconocidos y registrados.
Cómo empezar mi árbol genealógico
Este es un post para quienes desean comenzar a descubrir su historia familiar pero aún no han creado su primer árbol genealógico que será la base de la investigación. Hasta este momento habrán oído relatos sobre su familia, seguramente han garabateado algún esquema sobre sus parientes y han encontrado mucho ruido en internet sobre apellidos, escudos y demás.
Comenzar es más fácil de lo que parece. De hecho, puede ser hoy mismo, en este momento, no hacen falta grandes medios ni muchos documentos, veamos unos sencillos pasos:
1-Olvidar las historias fantásticas que aparecen en los diccionarios de apellidos y en internet. Borremos de la memoria las historias sobre orígenes godos, romanos, héroes y blasones que siempre surgen al buscar cualquier apellido. Vamos a empezar como debemos, desde nosotros hacia atrás, con los pies en la tierra.
2-Tomemos papel y bolígrafo. Sí, estamos en el siglo XXI y son ya casi reliquias, pero vayamos al grano y no perdamos el tiempo con programas informáticos, que ya llegarán. Un buen folio y un bolígrafo y comencemos con el más sencillo y cercano de nuestros árboles; yo, mis padres, mis abuelos y… ¿quién más recuerdo? Anotemos todos los antepasados que conocemos, fechas, lugares, circunstancias de todo tipo (si tenían algún oficio, militares, eclesiásticos, miembros de alguna organización o club, alguna actividad relevante, etc). Dejemos constancia tanto de los datos que sepamos con certeza como de los dudosos, que marcaremos con interrogaciones para intentar confirmarlos.
3-¿Qué más datos podemos encontrar en casa? Los familiares que conviven con nosotros serán nuestros primeros entrevistados, a quienes mostraremos el árbol y nos lo podrán ampliar o corregir. Revisemos también los viejos álbumes de fotos y cualquier documento que tenga algunos años. Las fotos nos hacen aparecer personajes de la familia que no habíamos recordado, permiten muchas veces percibir las edades relativas de los fotografiados, nos muestran lugares familiares o accidentales, los propios trajes y uniformes nos hablan de oficios y del ambiente social, etc.
Y por supuesto revisemos los documentos, que aunque no tengan cientos de años de antigüedad sí pueden referirse a  personas nacidas hace ya muchos años y encerrar referencias muy interesantes; desde testamentos y particiones de herencias a títulos de propiedad de inmuebles o de objetos, cartillas, permisos, carnets… Todo esto deberá ser objeto de escrutinio para ver qué datos contienen.
4-Consultemos a nuestros familiares. En todas las familias hay algún pariente especialmente aficionado a recordar sucesos y nombres, probablemente será también quien guarde más documentos de todo tipo, él o ella serán nuestro primer objetivo. Vayamos con nuestras primeras notas, esa hoja que ya comienza a estar llena de nombres y referencias. Ese encuentro hay quien recomienda que se realice con un guión previo y con grabadora, a modo de interrogatorio periodístico, es una opción para los más organizados. También se puede plantear como una amena charla, con suerte larga, donde lo importante es que anotemos todos los datos que nos pueda ir aportando sobre nuestros familiares, incluidos aquellos que pudieran parecer insignificantes o fantasiosos.
Con el tiempo iremos viendo si todo esto era cierto o no, pero tengamos presente que muchas leyendas familiares pueden no ser ciertas en su totalidad pero sí contener valiosas pistas que nos serán de utilidad.
Aunque quizás solo contemos al inicio con uno o dos familiares que parezcan interesados por la historia familiar, convendrá ir comentando a los demás que hemos iniciado nuestro árbol genealógico, quizás de quienes menos lo podamos esperar nos puede llegar un buen consejo o una novedad. Tengamos en cuenta que todas las personas han tenido en algún momento cierta curiosidad por su familia y guardan alguna información al respecto. Comunicarlo es también una oportunidad para encontrar ayudantes inesperados y para que puedan implicarse en la búsqueda.
5-Examinemos nuestro primer árbol. Cuando ya hayamos hecho la primera ronda de consultas (tengamos claro que habrá muchas más en el futuro) podremos poner en limpio ese primer arbusto convertido ahora en arbolito. Ya habremos tenido las primeras sorpresas, aparecieron nombres, apellidos, lugares e historias que desconocíamos y vamos descubriendo que unas ramas son más conocidas y que de otras apenas si se sabe algo de ellas.
6- ¿Hacia dónde continuar? Quizás tengamos claros nuestros primeros objetivos, por donde queremos avanzar, ¿es así? Se trata de una cuestión muy importante para no perdernos ni desanimarnos. Si no lo hemos decidido aún, será el momento de que consultemos el post Orientemos la búsqueda
Hacer un mapa de tus ancestros en un árbol familiar es una gran manera de ayudar a tus hijos a entender su herencia y a tener conocimiento sobre bisabuelos y otros miembros de la familia que podrían no haber tenido la oportunidad de conocer. Para los adultos, podría representar una oportunidad de memorizar a la gente que ya ha fallecido y de crear una bella representación de la historia familiar. Lee para obtener la información sobre cómo hacer un árbol genealógico.
Método 1 de 3: Investigar la historia de tu familia

Averigua más de tu genealogía. Algunas personas tienen un gran conocimiento de la historia de su familia, y otras no saben tanto sobre sus abuelos, bisabuelos, primos y demás. Antes de hacer un árbol genealógico, obtén toda la información que necesitas investigando de las siguientes maneras:
Pide información a los miembros de tu familia. Si estás haciendo un árbol genealógico para un proyecto escolar, tu madre y tu padre podrían decirte todo lo que necesitas saber sobre tu familia. Para proyectos extensos sobre la historia familiar considera buscar una base de datos genealógica. Hay muchos sitios que tienen información sobre parientes perdidos que tal vez ni siquiera sepas que tienes.
Sé detallista. Un árbol genealógico no es muy útil cuando alguien queda afuera accidentalmente. Podrías querer revisar con múltiples fuentes a fin de asegurarte de que la información es certera.
 Decide hasta dónde quieres llegar. Es interesante rastrear la historia familiar hasta tan atrás como puedas llegar, pero cuando estás dibujando un árbol genealógico, no es práctico registrar información que se remonte a más de unas pocas generaciones. Estás limitado por el tamaño del papel que uses, ya que necesitas poder acomodar todos los nombres en una página.
Muchas personas escogen remontarse hasta sus tatarabuelos y sus hermanos, o a sus bisabuelos y sus hermanos. Estas son personas que tú, tus padres o tus abuelos han conocido, así que están más conectados a ti que otros familiares más distantes.
Si tienes una familia grande, con muchas tías abuelas y tíos abuelos, primos, y demás, podrías que terminar con una generación más reciente a fin de que todos quepan en una página. Si tienes una familia más pequeña, podrías tener espacio para extender el árbol a una generación más distante.
Elige un papel y una herramienta de dibujo. Dado que te estás tomando el tiempo para investigar y dibujar tu árbol genealógico, escoge buenos materiales de dibujo a fin de que la información quede bien presentada.
Las tiendas de artículos de arte venden hojas sueltas de papel grande. Escoge uno que sea resistente y atractivo, como papel de color pastel.
Una opción más conveniente podría ser un trozo de cartulina. Este tipo de papel también se vende en hojas sueltas y viene en una variedad de colores. Puedes encontrarlo en las papelerías.
Planea dibujar el árbol genealógico en lápiz y trazar sobre éste con una buena pluma fuente o plumón.
Decide qué forma tendrá tu árbol. Algunos árboles genealógicos de dibujan con forma de árboles reales, que tienen ramas para cada rama de la familia. Otros son más como diagramas; el efecto final es similar a un árbol, pero los nombres de los familiares en realidad no están superpuestos sobre el dibujo de un árbol. Usa el estilo que te asignaron en clase o simplemente escoge en que prefieras.
Dibuja el árbol en lápiz suave. Visualiza cómo se va a ver y planea cuánto espacio necesitas para escribir cada nombre y para establecer las conexiones necesarias. Trabajar en lápiz te permite volver a empezar en una rama en la que te hayas quedado sin espacio.
Escribe tu nombre. Dado que este es tu árbol familiar, todo comienza contigo. Escribe tu nombre en un lugar del papel que esté rodeado de mucho espacio para todos los demás nombres.
El lugar en el que escribas tu nombre es el inicio del árbol. Si lo escribes en la parte inferior de la página, las ramas se multiplicarán hacia arriba. Podrías escribirlo en la parte superior de la hoja y hacer que el resto fluya hacia abajo, o escribirlo a un lado de la hoja y hacer que el árbol se desarrolle en la otra dirección.
Si decides ir con la forma real de un árbol, dibuja el contorno del árbol en lápiz suave y coloca tu nombre donde lo quieras.
Agrega a tus padres y hermanos. Espacia los nombres de tus padres directamente sobre o debajo de tu nombre, dependiendo de en qué dirección quieras que fluya el árbol. Escribe el nombre de tus hermanos al mismo nivel que el tuyo, para que se extiendan de los nombres de tus padres.
Si tú y tus hermanos tienen cónyuges o hijos, escribe también sus nombres. Los nombres de los cónyuges se escriben directamente al lado de sus parejas, y los de los hijos debajo de los nombres de sus padres. Puedes dibujar líneas que conecten a los padres con sus hijos si quieres hacerlo.
Forma el árbol para que se ajuste a tu familia. Si tienes un padre, o más de dos padres, colócalos también. Puedes ser creativo con el dibujo para incluir a tus padrastros, hermanastros y a cualquier otra persona que sea parte de tu familia. el aspecto más importante de un árbol genealógico es asegurarte de que todos estén incluidos.
Para mantener tu árbol bien organizado, usa un patrón regular para el orden en el cual apuntes a los hermanos. Por ejemplo, comienza con el hermano mayor a la izquierda y luego saca a todos los hermanos posteriores a la derecha, o viceversa. De cualquier manera, sé consistente durante todo el árbol.
Apunta a tus tías y tíos, primos y abuelos. Es aquí donde el árbol se comienza a dividir en ramas. Del lado de tu padre, escribe los nombres de sus hermanos, sus cónyuges y sus hijos (tus primos hermanos). Escribe el nombre de los padres de tu padre en el siguiente nivel, con una línea fina que se extienda de ellos para alcanzar a sus hijos. Haz lo mismo del lado del árbol de tu madre, incluyendo a todos los miembros de tu familia de ese lado.
Incluye a más generaciones. Continúa agregando los nombres de tus tías y tíos abuelos y sus esposos e hijos, tus bisabuelos y demás, y así hasta que hayas llenado tanto del árbol familiar como quieras.
Resáltalo con más detalle. Vuelve a trazar el árbol en negro o tinta de color para hacer que los nombres y contorno resalten. Puedes agregar decoraciones y otros detalles para hacer que el árbol sea más interesante. Los siguientes son algunos ejemplos:
Usa formas diferentes para hombres y mujeres. Por ejemplo, puedes usar óvalos para las mujeres y rectángulos para los hombres, o cualquier patrón que desees. De esta manera, alguien que mire tu árbol genealógico podrá decir con una sola mirada el género de los diferentes individuos.
Usa líneas punteadas para las parejas divorciadas. De esta manera, todavía podrás expresar las relaciones biológicas entre los padres y sus hijos, aun cuando éstos ya no estén casados.
Agrega fechas de nacimiento y (donde aplique) de muerte. Esto puede añadir mucha información a tu árbol y hacerlo más interesante para tus amigos y otros familiares.
Agrega más información biográfica de cada individuo, tales como lugar de nacimiento, nombres de soltera, segundo nombre y demás.

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